E01 · El primer paso hacia el sol

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Decido el formato, calculo el consumo objetivo y bosquejo el tren solar v1.

Todo gran viaje comienza con una idea un poco loca. En mi caso, el sueño nació el día que descubrí The Sun Trip: una iniciativa donde aventureros recorren largas distancias en bicicletas eléctricas alimentadas por el sol. Pensé, "¿y si yo también pudiera hacerlo?". A pesar de no tener experiencia previa en ciclismo de larga distancia ni en energía solar aplicada a vehículos, la idea me enganchó al instante.

Al principio, dudé. ¿Sería capaz de diseñar y construir mi propia bicicleta solar desde cero? ¿Podría mi cuerpo aguantar jornadas enteras pedaleando bajo el sol? Las preguntas pesaban, pero aún más pesaba la ilusión de intentarlo. Recordé mi filosofía de vida: si nadie lo hace, hazlo tú. Este sería uno de esos retos que parecen fuera de alcance, justamente los que más valen la pena.

Inspiración y primeras pasos

Comencé por sumergirme en la investigación. Leí historias de otros participantes del Sun Trip, tomé notas sobre diseños de bicicletas solares, e incluso contacté a un par de ellos vía redes sociales para pedir consejos. Cada testimonio que encontraba alimentaba más mi determinación. Comprendí que no se trataba solo de una carrera, sino de una comunidad de pioneros dispuestos a compartir su conocimiento.

Con un cuaderno en blanco, empecé a garabatear ideas: paneles solares en los guardabarros, una batería lo suficientemente ligera, ¿tal vez un remolque con más paneles? Los bocetos iniciales parecían salidos de las notas de un inventor loco, pero eran un punto de partida.

También comencé a entrenar mi cuerpo de forma gradual. Primero fueron paseos cortos en bicicleta por la ciudad, luego rutas más largas los fines de semana. Quería acostumbrarme a pasar horas pedaleando, escuchar a mi cuerpo y conocer mis límites actuales. Cada pequeña salida aumentaba mi confianza y me recordaba por qué había emprendido este camino.

Un compromiso asumido

Una noche, después de horas dibujando esquemas y soñando despierto, tomé una decisión firme: iba a participar en The Sun Trip, costara lo que costara. Ese compromiso conmigo mismo lo cambió todo. Dejó de ser un "ojalá algún día" para convertirse en un plan en marcha.

En ese momento sentí una mezcla de emoción y miedo. Sabía que habría mucho trabajo técnico por delante (desde soldar soportes hasta aprender sobre sistemas fotovoltaicos) y también preparación mental. Pero sobre todo, sentí una certeza: prefería enfrentarme a la aventura que quedarme con la duda de qué hubiese pasado si no lo intentaba.

Así inició oficialmente este proyecto apasionante. En los próximos episodios te contaré cómo pasé de los garabatos en el papel a las piezas en la mano, las primeras pruebas y los obstáculos inesperados que fui encontrando en el camino. Cada paso es un aprendizaje en este camino hacia el Sun Trip, y espero que al seguir esta historia, tú también te inspires a perseguir ese proyecto audaz que te ronda la mente.

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